Ser profesional en cualquier área supone desempeñarse bajo una ética de trabajo que apela al cumplimiento de los compromisos y a altos estándares de calidad. Pero ¿cómo incentivar este rasgo en una escena de la moda de autor  que, a veces, tiende a poner los “bueyes antes que la carreta”, es decir, el ego antes que los resultados? Hoy le doy una vuelta.

Profesionalismo en el mundo de la moda: asignatura obligatoria

La mejor manera de sortear las dificultades es ganarse la fama de “profesional”. Con ello no me refiero a ganarse el título en una universidad o instituto, sino a actuar de tal manera que cualquier contraparte que se tenga sepa sin sobresaltos ni sorpresas nuestra respuesta.

Porque el profesionalismo no funciona con sorpresas. Cuando se solicita una información se entrega, cuando se hace un pedido se despacha en el tiempo convenido, cuando se dice que se hará o pagará tal o cual cosa se hace. En definitiva es una especie de transcripción en clave laboral de lo que en tiempos remotos se le llamaba “el buen caballero” (en una época donde las mujeres no “actuaban” con el mismo vocabulario).

Si bien el profesionalismo no se compra, si se puede enseñar e incluso contagiar, ya que supone de un aprendizaje que está basado en una matriz ética y valores transversales como la responsabilidad, honestidad y transparencia.

De hecho, en este último aspecto la moda sustentable tiene mucho que decir ya que promueve la trazabilidad de los procesos, lo que permite que cada actor de la cadena de valor comprenda su rol, deberes y responsabilidades.

Además incentiva a premiar las buenas prácticas y a castigar (no comprando) a aquellos que se niegan a hacer lo correcto.

Hoy, ante la crisis de confianza que vivimos en las instituciones, resulta urgente reforzar la confianza en las personas y sus proyectos. La única manera que puede aportar la moda en ello, es trabajar entendiendo  que el prestigio y el valor de marca, no es sinónimo de apariciones en la prensa o número de ventas, sino del trabajo bien hecho en su expresión más amplia,  es decir, en la relación del creativo con su producto y su entorno.

 

Fuente: Quinta Trends